Una mariposa multicolor en pleno mar del Caribe… Sobre un fondo de mar cristalino, en pleno centro del arco antillés, Guadalupe se extiende sobre una superficie de 1.780 km² entre el Trópico de Cáncer y el Ecuador.
Compuesta por dos islas separadas por un brazo de mar (Grande-Terre y Basse-Terre), Guadalupe abre sus dos alas en medio de un mar azul cristalino.
El visitante podrá descubrir durante su estancia una isla diversa, paradójica, sorprendente y con una gran riqueza tanto en lo que respecta a la naturaleza como a sus gentes.
La isla no es muy grande y todos los parajes turísticos son fácilmente accesibles y están bien indicados.
Las demás islas completan el conjunto: La Deseada (La Désirade), Todos los Santos (Les Saintes), María Galante y las islas de la Petite-Terre.
Guadalupe, también conocida como "la isla de las bellas aguas", fue descubierta el 4 de noviembre de 1493 por Cristóbal Colón.
Primero fue habitada por los indios Caribes y luego por los indios Arahuacos (o Arawaks), que la bautizaron como "Karukera", la isla de las bellas aguas.
En el siglo XVII llegaron los primeros colonos franceses que introdujeron la caña de azúcar. Los esclavos procedentes de África cultivaban las plantaciones y empezó a exportarse a todo el mundo el ron y el azúcar de las Antillas. Deseada durante mucho tiempo por los ingleses, Guadalupe fue el escenario de luchas encarnizadas entre franceses e ingleses, y estos últimos consiguieron ocupar la isla en repetidas ocasiones. Con la firma del tratado de París en 1763, Guadalupe volvió a formar parte del dominio real de Francia.
En 1848, Victor Schoelcher consiguió que se votara la abolición de la esclavitud.
La población guadalupeña es una verdadera sociedad multirracial, fruto del encuentro de las distintas etnias que se han cruzado en la isla.
Guadalupe conserva la memoria del tiempo y de su historia en sus pueblecitos antiguos, sus mercados, sus vestigios del pasado y sus costas escarpadas...
Separada de la Basse-Terre por un simple brazo de mar, esta meseta calcárea ofrece un paisaje muy diferente, formado por "cerros" y pequeños valles, y es el verdadero centro de la vida económica del archipiélago guadalupeño.
La Grande-Terre, situada al este de Guadalupe, tiene grandes playas de arena blanca con aguas límpidas protegidas por los arrecifes de corales.
También es la parte más turística y la mayoría de las infraestructuras se concentran en 3 lugares:
Gosier: Principal zona hotelera de la isla con numerosas actividades nocturnas (Marina) y su isleta.
Sainte-Anne: Playas de la Caravelle y de Bois Jolan.
Saint-François: La Pointe des Châteaux y el único campo de golf de la isla (Golf Marine).
Al oeste de Guadalupe se encuentra la Basse-Terre que, gracias a su mayor tasa de precipitaciones, posee una vegetación tropical densa con especies raras y con helechos arborescentes.
Más de 300 km de "indicios" permiten descubrir cascadas, manantiales de aguas calientes, aguas sulfúreas, cráteres, campos de plátanos y vestigios muy interesantes de tiempos pasados.